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Armenia, Filandia y Salento, tres encantos del Eje Cafetero

El departamento del Quindío lleva varios años disfrutando de la fama de ser una de las zonas más hermosas de Colombia. Y es que para quienes disfrutan del clima cálido, los paisajes verdes y llenos de vida, la comida contundente y las sonrisas omnipresentes, visitar a Armenia y sus alrededores puede ser la experiencia de su vida.

Armenia es una ciudad relativamente pequeña y tranquila. De hecho, estas características, sumadas a su buen clima, la han convertido en una de las mejores opciones para quienes buscan retirarse de las dinámicas agobiantes de las ciudades grandes, sin perder todas las comodidades. Y aunque no hay mayores atractivos culturales o históricos, la increíble naturaleza que la rodea ciudad parece restarle importancia a dichos factores. De hecho, uno de sus principales sitios de visita, tanto para locales como turistas, es el Parque de la Vida. 

Este espacio de más de ocho hectáreas, se recorre a través de un sendero que le da la vuelta completa mientras atraviesa bosques y jardines, una cascada que cae en terrazas y donde patos y gansos se bañan a sus anchas, zonas de descanso, puentes rústicos e, incluso, un gran pista de deportes donde se puede practicar desde fútbol hasta patinaje. La entrada cuesta solo 1.500 pesos y sí, muchos pensarán que debería ser gratis, pero al ingresar uno tiene la garantía de que va a estar en un lugar bien cuidado y seguro. Así que lo mejor es venir aquí con tiempo, con unas picaditas para hacer un picnic en el lugar que más cómodo le parezca, y disfrutar del sonido de las caídas de agua y los cantos de los animales y el viento.

Saliendo desde allí hacia el norte, por toda la carrera 14, comienzan a verse los letreros de pequeños restaurantes, cafés, cervecerías, etc. Aquí puede comenzar la tarde con unas cervezas y terminar la noche en alguna discoteca, como el María Juana Bar, ubicado en el Centro Comercial Portal del Quindío. Es uno de los lugares más populares de la vida nocturna de Armenia gracias a que ofrecen alternativas diferentes durante la semana, como noches de tango (clases y shows), de crossover o fiestas temáticas con shows y muchas sorpresas. Si va acompañado por alguien de la región, vaya preparado para que le sirvan un aguardiente tras otro como si no hubiera otra opción.

El centro de la ciudad se puede recorrer a pie, aunque, además del Parque el Bosque, donde se encuentra una imponente y centenaria ceiba que se lleva todos los piropos, no hay mucho más que ver. Eso sí, lo que se puede hacer es comprar ropa y accesorios a muy buen precio y de buena calidad.

Armenia no es una ciudad para visitar más de tres o cuatro días, aunque sus alrededores son todo un encanto. Por ejemplo, el pequeño pueblo Filandia, famoso por su plaza rodeada de casas antiguas que han sido restauradas y muestran los tradicionales colores vistosos que caracterizan las construcciones paisas. Este destino se está convirtiendo cada vez más es una parada obligatoria para los turistas, quienes quedan fascinados con la belleza y la calma que transmiten sus calles y su gente. Aquí puede pasar varios días descansando, disfrutando de tinticos en los cafés que rodean la plaza, conociendo historias que parecerían sacadas de un cuento y dando largas caminatas por el pueblo.

Otro de los atractivos del Quindío, este sí uno de los más conocidos, es el pueblo de Salento. Está ubicado a unos 40 minutos de Armenia y se llega por un estrecho camino que atraviesa el río, varios caseríos de campo, y llega a una población que está a los pies del Valle del Cocora, el hogar de la planta nacional de Colombia. Hace algunas décadas Salento todavía era un lugar donde la gente vivía de la ganadería, la agricultura y el comercio, pero la importancia que cobró la palma de cera y su preservación, así como el crecimiento turístico de la región, lo convirtió en un destino casi ineludible para quienes se precian de conocer el .

Calle de Salento

Incluso, actualmente existen varios turistas extranjeros que decidieron hacer de esta pequeña localidad su nuevo hogar y aquí se quedaron, la mayoría abriendo restaurantes o alojamientos y favoreciendo el progreso del pueblo. Aquí también hay que comenzar el recorrido con una caminata exhaustiva por sus callesitas, que seguro le dejarán cautivado por la atmósfera tan alegre y armónica que se respira. Aunque también, es muy probable que termine frustrado por no poder dejarlo todo y comenzar aquí una nueva vida. Así que disfrute al máximo de sus días.

La primera recomendación es probar la trucha en todas sus formas. Esto sonará raro para algunos, pero la crema de trucha que ofrecen algunos restaurantes, es una exquisitez absoluta; y acompañada de un patacón gigante… inigualable. La calle principal, al costado izquierdo de la iglesia, es perfecta para dar una caminata después de almorzar. En el camino encontrará el lugar perfecto para tomarse un tinto, disfrutar de un postre, y decidir con cuál de todas las maravillosas artesanías que ha visto se queda. Porque son muchas, todas de impresionante calidad y originalidad. Para terminar la tarde, una visita al mirador le dará una idea del majestuoso lugar donde se encuentra.

Para visitar el Cocora se necesita un día (para hacer las cosas con calma y disfrutar el paseo). En el pueblo hay varias agencias que ofrecen diferentes tipos de recorrido, así que escoja la que se ajuste a sus gustos y a conocer el paraíso. Comience con una buen desayuno paisa porque va a gastar mucha energía, sobre todo si decide caminar la mayor parte del tiempo. Generalmente, el recorrido comienza en Salento donde un jeep típico de la zona lleva al grupo hasta la entrada del parque. De hecho, puede simplemente pagar por este recorrido y, una vez que llegue, coordinar el resto del paseo en el ingreso, pero siempre se recomienda hacerlo con un guía que pueda ilustrar el recorrido. Porque si no, ¿cómo sabrá entonces la historia de Cocora, una princesa de la etnia Quindío que inspiró el nombre del valle? Puede caminar o puede cabalgar, estas son las dos maneras de entrar al Valle. Hasta dónde llegue, eso sí depende de usted, aunque sea cuál sea su destinos, no puede perderse la visita al Río Quindío. 

Parque de la Vida en Armenia

Al regreso seguramente va a estar con hambre y frío, así que para lo primero un apetitoso almuerzo en alguno de los restaurantes que se encuentran a la salida del Valle y para el frío un agua de panela mientras espera su plato. Después de estas delicias colombianas, estará listo para regresar a su hotel, dedicarle unas horas al descanso, y disfrutar de la noche en Salento. ¿Qué va a encontrar? Amplios sitios de billar, cerveza, aguardiente, vallenato, salsa y mucha gente. Así es la vida nocturna paisa y no habrá conocido bien la región si no la disfruta hasta el otro día, o por lo menos hasta pasada la medianoche.

Un tercer día en Salento lo puede dedicar a visitar las fincas cafeteras de sus alrededores. Esto si no se hospedó ya en una y ha disfrutado de sus encantos durante días. Y es que los tours vivenciales que se ofrecen por los cafetales y las instalaciones de procesamiento del café, son unos de los principales atractivos que encontrará tanto aquí como en todo el Eje Cafetero. ¡Ya lo dice su nombre!

Y ahora sí, podrá sentirse orgulloso de haber conocido unos de los mayores encantos del Quindío. Si le quedan ganas de seguirlo recorriendo, pues hay una lista interminable de atractivos, que incluyen explorar el Parque Natural los Nevados, visitar el Mariposario de Calarcá o el Museo del Oro Quimbaya. Esta región guarda atractivos naturales y culturales que le conmoverán enormemente y, lo más lindo de todo, es uno sale de allí sintiendo el mismo entusiasmo y respeto que solo los paisas saben transmitir. 

Por Camila Franco de Viajala Blog